Derrota justa

Independiente no jugó bien y cayó 1-0 ante Atlético Tucumán por la Ida de los Octavos de Final de la Copa Sudamericana.

Derrota justa
FOTO: @MasRojo.

El equipo de Ariel Holan se vio superado por la intensidad con la que salió a jugar el equipo local. Independiente no podía salir jugando por la presión alta, sostenida y efectiva de Atlético Tucumán. La pelota se perdía rápido y los locales se acercaban una y otra vez al arco custodiado por Martin Campaña.

Para reemplazar a Emiliano Rigoni, Holan apostó por la inclusión del juvenil Gastón Togni, que ocupó la banda izquierda. Ezequiel Barco pasó a la derecha y fue Maximiliano Meza quien por el centro hizo las veces de conductor. En la punta de ataque Lucas Albertengo completó el 4-2-3-1 ganándole la pulseada a Leandro Fernández.

En el primer tiempo, y a pesar de ser superado, Independiente intentó iniciar la jugada desde el fondo con el objetivo de que los espacios aparecieran al superar la presión. Otra opción fue apostar a ganar una segunda jugada con Meza y Barco quedando de cara al campo rival. El ex Gimnasia demostró buenos arranques con gambetas a pesar de que en su juego se comprueba que no es un conductor nato. Las situaciones en ventaja para los atacantes fueron pocas. La mejor, y quizás la única jugada que se manejó con la suficiente paciencia, concluyó con un gran desborde de Nicolás Tagliafico: tras una carambola la pelota dio en el travesaño. 

La defensa sufrió como pocas veces en el ciclo de Ariel Holan, ya que el partido del dúo Nery Domínguez - Diego Rodríguez estuvo lejos de ser ordenado. Rodrigo Aliendro, David Barbona y Luis Rodríguez aparecían a espaldas del doble cinco rojo prestos para dañar a la última línea. Debido a esto, Alan Franco y Fernando Amorebieta tuvieron una noche para el olvido. También Nicolás Tagliafico la pasó mal en defensa, ya que el retroceso de Ezequiel Barco -se cambió a la izquierda rápidamente- no fue el mejor.

La esperanza de cara al segundo tiempo radicaba en que para los locales sería muy difícil mantener el ritmo y presionar con tanta intensidad y precisión. Así sucedió, pero sin embargo Independiente lejos estuvo de entender el trámite. En lugar de mejorar, empeoró su juego. No tocó en corto buscando una buena circulación de la pelota para mover a un rival cansado que ya tendía a replegar sus líneas. Se repitieron sin éxito los envíos largos. Los cambios de Ariel Holan ayudaron a que aquello ocurra, pues quitó a Diego Rodríguez -correcta decisión- para incluir a Leandro Fernández, y el equipo quedó partido, desconectado, inconexo. Quizás una opción era optar por jugadores más cerebrales y de buen pie para buscar juego asociado: (¿Juan Sánchez Miño, Walter Erviti?).

Casi ni se inquietó a Cristian Luchetti en el complemento, por lo que el gran primer tiempo de Atlético Tucumán acabó por justificar una merecida victoria. El resultado incluso pudo ser peor. La serie sigue abierta e Independiente puede y debe mejorar para remontar, aunque deberá también cuidarse de que no le conviertan: un gol de visitante de Atlético obligaría a convertir tres tantos, lo que a día de hoy se presenta como un reto muy difícil de afrontar.